Las pasarelas que cruzan la cubierta suelen ser de chapa de acero, pero el agua de mar o los productos químicos transportados como carga pueden corroerlas. Aunque la superficie superior de estas planchas suele estar bien pintada, la parte inferior a menudo se pasa por alto o es inaccesible para la pintura, lo que permite que se desarrolle una corrosión no detectada hasta que se produce un fallo, que puede provocar lesiones graves como fracturas de piernas y laceraciones.
CHIRP recomienda reemplazar las chapas de acero con rejillas hechas de materiales compuestos que son resistentes a la corrosión. Una rejilla, además, permite ver las tuberías debajo de ella, haciendo la detección de fugas mucho más fácil.