El cocinero del buque utilizó un limpiador de horno que contenía hidróxido de sodio cuando limpiaba la cocina después de una comida. Roció el producto por todas la zonas con grasa incluyendo la campana extractora sobre los quemadores (que estaba por encima de la altura de la cabeza) y se dejó durante un tiempo para que disolviera la grasa.
Cuando el cocinero volvió para inspeccionar la zona rociada, el limpiador químico goteó de la campana extractora en el ojo del cocinero, causando una irritación severa y sensación de quemazón en el globo ocular.
Un miembro de la tripulación avisó al capitán que irrigó el ojo con solución estéril de limpieza de ojos para arrastrar el producto químico. Se contactó al médico del guardacostas como medida de precaución; aconsejó que se le evacuara por vía aérea al hospital más cercano para continuar el tratamiento.