El cocinero del buque utilizó un limpiador de horno que contenía hidróxido de sodio cuando limpiaba la cocina después de una comida. Roció el producto por todas la zonas con grasa incluyendo la campana extractora sobre los quemadores (que estaba por encima de la altura de la cabeza) y se dejó durante un tiempo para que disolviera la grasa.
Cuando el cocinero volvió para inspeccionar la zona rociada, el limpiador químico goteó de la campana extractora en el ojo del cocinero, causando una irritación severa y sensación de quemazón en el globo ocular.
Un miembro de la tripulación avisó al capitán que irrigó el ojo con solución estéril de limpieza de ojos para arrastrar el producto químico. Se contactó al médico del guardacostas como medida de precaución; aconsejó que se le evacuara por vía aérea al hospital más cercano para continuar el tratamiento.
Se debe usar el EPI correcto cuando se esté trabajando con productos cáusticos u otros productos peligrosos, especialmente a una altura por encima de la cabeza porque se incrementa significativamente el riesgo de daño personal. El EPI debería cubrir todo el cuerpo para prevenir quemaduras por el producto cáustico. Una pantalla facial completa es mejor que gafas de protección porque protege toda la cara de quemaduras.
Tampoco es aconsejable dejar el área desatendida después de que se hubiera aplicado el producto en las superficies de la cocina porque otro miembro de la tripulación podría haber entrado y sufrido una lesión grave.
Comunicación– El jefe del departamento necesitaba que lo informaran acerca de esa peligrosa tarea para que se pudieran tomar las precauciones de seguridad pertinentes.
Exceso de confianza– Como la limpieza de la cocina es una tarea rutinaria y se ha hecho muchas veces antes del incidente, el riesgo del limpiador cáustico se ha pasado por alto. Si usted trabaja habitualmente con químicos, esté alerta ante cualquier signo de autocomplacencia en usted o en otros.