Incendio en un yate a motor grande

Tras un periodo de mantenimiento en dique seco, un yate a motor fue trasladado a un atraque de reparaciones. No había conexión eléctrica de tierra y se arrancó uno de los generadores auxiliares del barco. No se informó al capitán de la falta de suministro eléctrico de tierra ni se le comunicó que se había puesto en marcha el generador.

Durante una inspección previa a la salida, los contratistas habían cerrado las rejillas de ventilación de la sala de máquinas. Con la prisa por salir del dique seco, la tripulación no tuvo tiempo suficiente para comprobar su estado, por lo que no se dieron cuenta de que seguían cerradas. Esto elevó la temperatura en la sala de máquina y se abrió una escotilla de escape de emergencia para mejorar la ventilación. Un rato después, sonó la alarma de incendios de la sala de máquinas. El capitán revisó brevemente la sala de máquinas, observó que había algo de humo, pero no olores fuertes ni focos de fuego visibles y cerró la puerta.

El maquinista y un marinero de cubierta se pusieron los equipos de respiración autónoma y entraron en la sala de máquinas. Detectaron humo cerca del generador en funcionamiento, que fue apagado para minimizar el riesgo de incendio. Sin embargo, esto dejó al buque sin electricidad. La escotilla de emergencia también fue cerrada.

Al intentar responder al incidente, se descubrieron varios problemas: la bomba de incendios de emergencia era difícil de manejar, el generador de emergencia no funcionaba, los detectores de humo y el equipo de comprobación de la atmósfera no estaban disponibles y la batería del sistema de alimentación ininterrumpida del sistema contra incendios había fallado. Al no poder monitorizar la sala de máquinas, el capitán activó el sistema de CO2, que no funcionó correctamente porque se había configurado de forma incorrecta. El capitán y la tripulación no sabían que las válvulas de los cilindros de CO2 debían mantenerse abiertas hasta que estuvieran completamente descargadas.

Los servicios de emergencia locales intervinieron y aseguraron el espacio para el reingreso. La investigación posterior reveló que la fuga de gases de escape calientes de una válvula de escape averiada provocó el incendio, que se agravó porque las rejillas de ventilación cerradas limitaban la circulación de aire en el compartimento.

Entrar y sacar buques del dique seco es una operación compleja y de alto riesgo que requiere una comunicación muy clara entre contratistas, astilleros y tripulaciones. Esto es especialmente cierto cuando se transfiere la responsabilidad de mantener u operar el buque, sus instalaciones y otros equipos.

Es esencial que los plazos para sacar un buque del dique seco dejen tiempo suficiente para que la tripulación realice inspecciones minuciosas de los equipos y espacios que le han sido asignados. También deben poder volver a comprobar los sistemas si los inspectores externos hacen modificaciones, como en el caso de las rejillas de ventilación.

Aunque los armadores prefieran dar prioridad a los servicios de fonda, los sistemas de seguridad deben tener prioridad. Por debajo del pulido exterior de un gran superyate, sigue siendo un buque de navegación marítima en el que la seguridad es primordial. Es necesario un cambio cultural significativo en la gestión para garantizar que la seguridad sea siempre la máxima prioridad.

También se necesita tiempo para que la tripulación se familiarice con el uso y mantenimiento de los equipos y para ser competentes en los modos operativos rutinarios y de emergencia.

Igualmente importante es que necesitan tiempo para aprender a funcionar como un equipo. El hecho de que no se informara al capitán de los problemas eléctricos o del funcionamiento del generador sugiere que no habían tenido la oportunidad de trabajar como una tripulación unida y eficaz. Esto incluye revisar (o desarrollar) evaluaciones de riesgos adecuadas para cada etapa de la salida del buque del dique seco y su vuelta a las operaciones marítimas.

Competencia– Después de cada periodo de mantenimiento, la tripulación necesita tiempo para identificar defectos que surjan, garantizar que el equipo está configurado correctamente y para formarse adecuadamente para operarlo con seguridad.

Comunicaciones– Las deficiencias y los cambios que afecten a la operatividad deben ser comunicados al capitán.

Trabajo en equipo – Los equipos necesitan tiempo para conformarse como una unidad coherente y eficaz. La dirección debe planificar para que la tripulación del dique seco disponga de tiempo suficiente para establecer un buen trabajo en equipo.

Alerta– Dada la situación a bordo con equipos de seguridad esenciales no operativos, ¿habría usted alertado al jefe de su departamento?