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Mientras ordenaba la sala de máquinas, un maquinista colocó varios bidones vacíos de productos químicos en el taller para su eliminación. Utilizó cinta adhesiva azul para indicar que estaban vacíos y escribió “Vacío” en ellos. Sin embargo, uno de los bidones aún contenía una pequeña cantidad de ácido residual.
Esa misma tarde, un engrasador entró en el taller para deshacerse de los bidones. Como no estaba seguro del contenido, ya que la ficha de datos de seguridad estaba cubierta con cinta azul, abrió el tapón e intentó identificar el contenido por el olor. Los vapores le provocaron una grave exposición por inhalación, por lo que tuvo que ser hospitalizado durante el resto del día.
El buque había adquirido varios productos químicos al mismo proveedor, incluídos detergentes para la sala de máquinas, ácidos, bases y antiespumantes, todos ellos almacenados en contenedores idénticos. Normalmente se distinguían por las fichas de datos de seguridad adjuntas a cada bidón. Sin embargo, el etiquetado estaba oculto, lo que creaba una situación peligrosa.
Etiquetar correctamente los bidones de productos químicos es esencial. Las etiquetas originales deben permanecer visibles hasta que los recipientes se hayan limpiado y descontaminado completamente. No cubra ni retire nunca las fichas de datos de seguridad. Utilice etiquetas “vacío” normalizadas que no oculten información crítica. Incluso los residuos más pequeños pueden suponer graves riesgos. Los bidones deben vaciarse, limpiarse y ventilarse antes de marcarlos como vacíos. Una “zona de residuos químicos” designada puede ayudar a gestionar de forma segura los recipientes parcialmente vaciados.
La manipulación segura es vital. Nunca intente identificar los productos químicos por el olor. En caso de duda, consulte la ficha de datos de seguridad o pregunte a un responsable. Una política de “parar y comprobar” debe verificar el contenido antes de manipularlo o eliminarlo. Lleve siempre el EPI adecuado -guantes, protección ocular y mascarillas- y utilice detectores de gas portátiles cuando sea necesario, especialmente cerca de sustancias desconocidas.
Los proveedores deberían simplificar la identificación con bidones codificados por colores o marcas claras de peligro. Los bidones destinados a la eliminación deben incluir instrucciones de descontaminación.
Para mejorar la seguridad, revise los procedimientos con regularidad, mejore la formación de la tripulación sobre concienciación sobre riesgos y EPI, y considere la posibilidad de mejorar los sistemas de etiquetado. Trabaje con su proveedor para garantizar una mejor identificación.
Exceso de confianza- La etiqueta marcada como “vacío” hizo suponer que era seguro sin verificar su contenido. El operario no pudo confirmar el tipo de producto químico ni qsu contenido, pero siguió adelante.
Comunicación- Es posible que no haya habido una sesión informativa clara o una comprensión común de lo que había en el bidón. Puede que haya habido reticencia a preguntar o cuestionar debido al rango.
Falta de conciencia situacional- El responsable no previó el impacto de dejar residuos químicos en bidones “vacíos”. No se pensó en el riesgo que continuaba (durante todo el proceso de eliminación), lo que demuestra una falta de previsión de los peligros.
Cultura- La necesidad de mejorar los procedimientos de manipulación de productos químicos y la formación sobre concienciación situacional apunta a problemas sistémicos en la forma en que se integra la seguridad. En este caso, los procesos permitían pasar por alto o identificar mal residuos peligrosos.
Conclusiones principales
Marinos: “No se fíe de la etiqueta improvisada: sepa lo que hay dentro”
Que un bidón diga “vacío” no significa que sea seguro. Nunca utilice el olfato para adivinar lo que hay en un contenedor: compruébelo y confírmelo. Si algo no le parece bien, dígalo.
Gestores de buques: “Un cuasi accidente químico es un fallo del sistema”
La formación y los procedimientos fallan si la tripulación confía en las etiquetas o en su olfato. Refuerce la comunicación clara sobre sustancias peligrosas. Independientemente del rango, asegúrese de que todos se sientan seguros levantando la mano antes de que el riesgo se convierta en daño.
Reguladores: “El riesgo no se detiene en el lugar de trabajo, sino que permanece en el proceso”
Los residuos químicos que quedan en los llamados bidones “vacíos” plantean graves riesgos de eliminación. Revise cómo se etiquetan, manipulan y dan de baja los residuos peligrosos. Los controles operativos aleatorios deben poner a prueba las prácticas reales.