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Contratista ignora la autoridad del responsable de seguridad

Nuestro informante relató a CHIRP que los montadores de andamios estaban utilizando incorrectamente sus dispositivos anticaídas de eslinga de sujeción doble mientras trabajaban en altura. Conectaban una línea de sujeción a los puntos de anclaje de sus arneses mientras utilizaban la segunda línea en un punto de anclaje externo. 

El informante se dio cuenta de ello y habló con el supervisor de los montadores de andamios, pidiéndole que informara al equipo sobre el error y cómo este podía impedir que sus dispositivos anticaída se activaran correctamente en caso de caída. El contratista desestimó el reporte de nuestro informante, alegando que así era como trabajaban siempre. El informante se sintió ignorado y menospreciado. 

Es inaceptable que un miembro de la tripulación de un barco se sienta ignorado cuando plantea una cuestión relacionada con la seguridad. En este caso, el informante planteó correctamente sus inquietudes sobre el uso inadecuado del equipo anticaídas de doble línea. Cuando se plantea una cuestión relacionada con la seguridad, el trabajo debe detenerse inmediatamente. Se debe consultar al capitán sin demora e informar al supervisor del contratista sobre las expectativas de seguridad del buque y la política de la empresa. Las condiciones inseguras siempre deben dar lugar a una decisión clara y bien fundamentada de detención del trabajo. 

Los miembros que comentaron este reporte señalaron un problema más amplio relacionado con la deficiente cultura de seguridad, que incluye deficiencias en el liderazgo y la responsabilidad. La formación por si sola no es suficiente, a menos que se apoye en expectativas claras y un liderazgo visible. Una mejor formación tanto de la tripulación como de los contratistas, combinada con un entendimiento común de la responsabilidad, ayudaría a prevenir situaciones similares. 

Las caídas desde altura siguen produciéndose porque las personas se desconectan brevemente mientras se desplazan. En entornos marítimos, siempre deben utilizarse eslingas de seguridad de doble línea para garantizar una fijación continua. El principio es sencillo: una conexión debe permanecer siempre fijada. Antes de desplazarse o pasar por un obstáculo, la segunda eslinga debe fijarse a un punto de anclaje adecuado y solo entonces debe desconectarse la primera. De este modo se evita que en cualquier momento la persona quede desprotegida. 

Los puntos de anclaje deben ser parte de la estructura, estar correctamente calificados y colocados de manera que proporcionen suficiente espacio libre debajo para que la línea y el absorbedor de energía se desplieguen completamente. La línea, incluído el absorbedor de energía, debe conectarse al punto de detención de caídas homologado del arnés, normalmente la anilla en D dorsal. Las líneas de la eslinga no deben engancharse al arnés o al cinturón, excepto en los puntos de sujeción homologados, ya que esto puede impedir el correcto funcionamiento del absorbedor de energía y aumentar significativamente el riesgo de lesiones.  

Todo el equipo de prevención de caídas debe revisarse antes de su uso y protegerse contra daños causados por bordes afilados y el entorno marino hostil. Solo el personal capacitado y en buen estado físico debe utilizar el equipo, y debe existir un plan de rescate claro antes de comenzar. 

Por último, vale la pena reflexionar sobre el contraste entre la sólida cultura de seguridad que se espera en el mar y las prácticas que a veces introducen los contratistas a bordo. Las expectativas del buque deben establecerse claramente durante las reuniones de planificación previas al trabajo, reforzarse mediante la supervisión y aplicarse de manera coherente. La protección continua, la comunicación abierta y la confianza para detener el trabajo son esenciales para prevenir las caídas desde altura. Este reto se complica a menudo cuando se trata con contratistas, ya que algunos miembros de la tripulación pueden sentirse incómodos al desafiar a personas percibidas como expertos externos o con influencia comercial, especialmente cuando la tripulación carece de confianza en situaciones conflictivas. 

Alerta – Cuando un miembro de la tripulación avisa de un problema de seguridad, se le debe tomar en serio y se debe detener el trabajo hasta que se haya solucionado la alerta. En este caso, los contratistas deberían haber escuchado las preocupaciones planteadas y se les debería haber mostrado el método correcto de utilizar los dispositivos anticaídas.  

Práctica local – La dirección de la gestión del buque tiene la obligación legal de velar por la seguridad de cualquier contratista empleado para trabajar en un buque, y el cumplimiento del sistema de gestión de la seguridad de la empresa es obligatorio. Si se puede demostrar que la práctica de los contratistas en materia de anticaídas es al menos tan segura o más que el SMS del buque, se puede considerar aceptable. 

Comunicaciones  Antes de comenzar cualquier trabajo, se debe tener una reunión de planificación del trabajo para explicar las prácticas de gestión de la seguridad del buque y escuchar los métodos de trabajo de los contratistas. 

Complacencia – Los contratistas se mostraron demasiado confiados y no daban importancia a los riesgos asociados al trabajo en altura con dispositivos anticaídas. 

 

Conclusiones clave 

Legisladores – El cumplimiento no es opcional, cada conexión cuenta. Los sistemas de detención de caídas solo son eficaces cuando se utilizan según su diseño; las desviaciones ponen a los trabajadores en grave peligro. 

Gerentes – Primero escuchen, la prevención es mejor que la investigación. Ignorar las preocupaciones de seguridad y las actitudes del tipo «siempre lo hemos hecho así» erosionan la confianza y ponen en peligro a las tripulaciones. 

Marinos/tripulación – compruébelo dos veces – su vida depende de ello. El uso incorrecto de la protección contra caídas puede convertir un arnés en un peligro en lugar de una protección. Verifique siempre los puntos de anclaje.