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La preocupación se disparó cuando una empresa de practicaje se puso en contacto con CHIRP para informar de que la escala suministrada a un buque era una escala de embarque, y no una escala de práctico. El práctico se negó a subir a bordo del buque y solicitó al capitán que pidiera una escala de práctico que cumpliera la normativa para que pudiera producirse el embarque.
Cuando se le preguntó sobre la negativa del práctico a subir a bordo, el capitán afirmó que ¡las escaleras de embarque y de práctico eran iguales!
La escala de embarque de la balsa salvavidas es un elemento importante del equipo de emergencia destinado a ayudar al personal a subir a un bote salvavidas o a una balsa salvavidas durante un abandono. No está diseñada ni homologada para el transbordo de prácticos ni para el embarque de personal.
A CHIRP le preocupa que esta situación parezca haber pasado desapercibida durante un periodo largo de tiempo. Resulta difícil entender cómo el uso continuado de una escala incorrecta para el embarque de práctico se convirtió en una práctica aceptada. Esto sugiere que nadie cuestionó la situación ni se preguntó si los medios de embarque cumplían con los requisitos legales.
Existía un claro malentendido a bordo sobre la diferencia entre una escala de embarque y una escala de práctico. Un error tan básico indica una falta de conocimiento del equipo y suscita preocupaciones más amplias sobre si otros equipos o procedimientos críticos para la seguridad también pueden haber sido malinterpretados o aplicados incorrectamente.
El buque no era nuevo y, según se informa, había operado en el noroeste de Europa durante algún tiempo. Esto indica múltiples oportunidades perdidas para identificar y corregir la deficiencia. El fallo pasó desapercibido para la tripulación y los responsables a bordo del buque, la supervisión de la compañía en tierra y los organismos de control externos, incluidos la Administración de la bandera, el PSC y la sociedad de clasificación. Por lo tanto, no se trató de un descuido aislado, sino de un fallo sistémico.
La certificación anual del equipo de seguridad del buque debería haber confirmado que se llevaba a bordo una escala de práctico conforme a la normativa, junto con una de repuesto. Además, el capítulo V, regla 23, del Convenio SOLAS exige específicamente el uso de escalas de práctico.
Las normas de seguridad solo mejoran los resultados cuando se comprenden claramente y se aplican de manera coherente. Si la comprensión del lenguaje, la formación o unos procedimientos mal redactados contribuyeron a esta confusión, es necesario abordar estas cuestiones. Las instrucciones del equipo para operaciones de máxima seguridad deben ser prácticas, inequívocas y verificarse periódicamente en la práctica.
Hay que reconocer el mérito de la empresa de practicaje por detener la operación y denegar el embarque. Su intervención evitó un transbordo inseguro y demuestra la importancia de alzar la voz y tomar medidas decisivas cuando no se cumplen las normas.
Competencia — la afirmación del capitán de que una escala de embarque y una escala de práctico son equivalentes pone de manifiesto una falta de comprensión de las distinciones normativas y críticas para la seguridad. Esto se corresponde con una carencia de los conocimientos técnicos necesarios para llevar a cabo operaciones seguras de transbordo de práctico.
Complacencia — la aceptación o normalización de una escala no conforme sugiere que se pudo haber subestimado el riesgo, posiblemente debido a una exposición habitual sin consecuencias negativas previas.
Alerta — aparece en un sentido limitado dentro del contexto a bordo. Si bien el práctico demostró la asertividad adecuada, no hay indicios de que los miembros de la tripulación cuestionaran los medios de embarque internamente, lo que sugiere una posible reticencia a cuestionar las decisiones.
Comunicación — la discrepancia entre las expectativas del práctico y la preparación del buque incluye tanto la comunicación procedimental (requisitos no comprendidos o transmitidos con claridad) como la comunicación operativa entre el buque y la empresa de practicaje.
Trabajo en equipo — también se puede deducir una falta de trabajo en equipo, especialmente si la tripulación del puente o de cubierta no participó colectivamente en la verificación del cumplimiento de la normativa o en el apoyo a los preparativos para un transbordo de práctico con seguridad.
«Una tarea rutinaria se volvió insegura no por un único fallo, sino por un malentendido compartido sobre lo que se consideraba “correcto”».
Conclusiones clave
Autoridades reguladoras – «Las normas solo mejoran la seguridad cuando se comprenden de manera coherente, no sólo cuando se publican».
Este incidente pone de relieve la importancia de garantizar que los requisitos normativos, especialmente los relativos a los procedimientos de transbordo de práctico, no sólo se describan con claridad, sino que también se comprendan y apliquen de manera efectiva en la práctica. Los reguladores también podrían considerar si los manuales de procedimientos distinguen adecuadamente entre tipos de equipos similares y si es necesario prestar mayor atención durante las inspecciones, auditorías o campañas de sensibilización para abordar conceptos erróneos comunes. El suceso subraya la importancia de reforzar la comprensión práctica, y no solo la existencia de los procedimientos.
Directivos (operadores/empresas) — «Si las tripulaciones están improvisando el cumplimiento, el sistema ya se ha desviado de la seguridad».
Los mánagers deberían considerar si los procedimientos de transbordo de práctico se refuerzan activamente y si las tripulaciones se forman rutinariamente en las normas correctas a través de simulacros, inspecciones y supervisión. También puede ser necesario examinar si el «trabajo tal y como se realiza» se ha desviado del «trabajo tal y como se pretende», especialmente si en la práctica se aceptan sustituciones que no cumplen la normativa.
Gente de mar – «Cuando algo “parece estar bien”, ese es el momento de comprobarlo más de cerca». Para los miembros de la tripulación, el incidente subraya la importancia de reconocer que equipos aparentemente similares pueden tener implicaciones de seguridad muy diferentes. Es esencial mantener una comprensión precisa de las normas, especialmente en lo que respecta a los procedimientos de transbordo de práctico. La situación también pone de relieve el valor de expresar las dudas y realizar comprobaciones cruzadas, especialmente cuando existe incertidumbre sobre el cumplimiento. Una mentalidad crítica y la voluntad de verificar las suposiciones siguen siendo factores clave para la seguridad de las operaciones.