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Marítimo
Mientras el buque estaba a la deriva, se preparó una lancha auxiliar para remolcarlo desde la plataforma de popa. Se hizo firme el cabo y, tras la comunicación entre cubierta y el puente, se procedió a la operación asumiendo que el cabo de remolque estaba correctamente afirmado. Cuando el buque hizo avante, se fue acumulando tensión en el cabo, que acabó enredándose en la parte superior de una bita, creándose un atoramiento bajo tensión.
El oficial se acercó para solucionarlo y, con el cabo aún bajo tensión, intentó liberarlo dándole una patada. Cuando el cabo se soltó repentinamente, se retrajo con fuerza, golpeando al oficial en el brazo y el cuello y dejándolo inconsciente durante unos instantes.
Se le prestaron primeros auxilios a bordo y se trasladó a la víctima a tierra para su evaluación. No se le detectaron lesiones graves y regresó al buque más tarde ese mismo día.
La operación se llevó a cabo partiendo de la base de que el cabo estaba correctamente tendido. El enredo bajo tensión, combinado con los intentos de intervenir sin eliminar primero la tensión, aumentó el riesgo. Esto pone de relieve los peligros de trabajar con cabos templados y la necesidad de hacer una pausa y garantizar la seguridad de la situación antes de actuar.
Este reporte describe un incidente grave relacionado con un cabo con tensión durante una operación de remolque entre un superyate y su embarcación auxiliar. Existe preocupación sobre si el punto de fijación utilizado, una bita de amarre situada en la plataforma de baño, era estructuralmente adecuado o estaba homologado para soportar cargas de remolque, y cómo se verificó esto.
Al parecer, la operación se llevó a cabo partiendo de la premisa de que el remolque estaba correctamente aparejado, sin que se realizara una comprobación final una vez que la embarcación arrancó avante. Al aplicar la carga, el cabo se enredó en la bita, creando una situación no segura que no se identificó de inmediato. La planificación limitada y la escasa comunicación entre los equipos del puente y la cubierta contribuyeron a que la situación se agravara.
Una lección clave es el intento de intervenir mientras el cabo estaba bajo tensión. Manipular o intentar liberar un cabo bajo tensión expone al personal al riesgo de liberación violenta de la energía acumulada. En este caso, una mala evaluación de la carga y del momento oportuno provocó una liberación repentina y lesiones. Incluso pequeños errores de sincronización durante este tipo de operaciones pueden tener graves consecuencias.
Faltaron controles básicos de riesgo. Una breve charla de seguridad, una comunicación más clara o desembragar el motor podrían haber reducido el riesgo.
Este incidente refuerza el hecho de que todos los cabos con tensión deben tratarse como de alto riesgo. La idoneidad del equipo y el aparejamiento deben verificarse de forma fehaciente antes de aplicar la tensión, y las operaciones deben detenerse para eliminarla antes de cualquier intervención. Es esencial una comunicación sólida entre los equipos de puente y cubierta en todo momento.
Este incidente con lesiones personales muestra lo rápido que pueden agravarse las tareas rutinarias cuando hay energía acumulada de por medio, así como la importancia de detenerse y replantear la situación antes de actuar.
Complacencia — es evidente que el cabo de remolque se tendió de forma incorrecta, sin que se realizara una verificación exhaustiva tras aplicar la carga. Al parecer, la operación se trató como una tarea rutinaria, lo que redujo la vigilancia en un momento crítico.
Conciencia Situacional — se refleja en la incapacidad de reconocer plenamente el peligro que supone un cable tenso y enredado, en particular los riesgos asociados a la energía acumulada y a las zonas con peligro de ser golpeado por el cabo.
Comunicación — puede haber contribuido, ya que, aunque hubo comunicación entre el puente y la cubierta, no hay indicios de que se estableciera un modelo mental compartido del peligro que se estaba desarrollando (enredo bajo tensión).
Trabajo en equipo/Asertividad — se sugiere por la ausencia de cuestionamiento o pausa antes de la intervención, sin evidencia de verificación cruzada o comunicación antes de intentar aclarar el cabo.
Competencia (o aplicación insuficiente de la formación) — esto se pone de manifiesto en la decisión de intervenir físicamente en un cabo tensado, en contra de las prácticas de manejo seguro de cabos ampliamente enseñadas.
Autoridades Reguladoras — los riesgos conocidos no son lo mismo que los riesgos gestionados.
Este caso pone de relieve que peligros bien conocidos, como el peligro de ser golpeado por los cabos (snapback) y la energía acumulada, se siguen produciendo a pesar de las abundantes directrices, lo que indica que los mensajes de seguridad actuales no están influyendo de manera consistente en el comportamiento operativo. Existe la oportunidad de integrar, evaluar y reforzar mejor las directrices, como la MGN 520 (Marine Guidance Note 250 “The Deadly Dozen”), en todo el sector, especialmente en lo que respecta a la evaluación dinámica de riesgos y los umbrales de intervención.
Directivos (empresa/operadores) — los procedimientos solo protegen a las personas cuando dan forma al comportamiento real en cubierta.
El incidente indica una brecha entre los procedimientos y la práctica, especialmente a la hora de detener el trabajo cuando las condiciones se desvían del plan. Los responsables deben considerar la eficacia con la que se forma y capacita a las tripulaciones para detener las operaciones, la claridad con la que se muestran los riesgos de ser golpeados por el cabo (snapback), y si la supervisión y la cultura a bordo refuerzan activamente la toma de decisiones preventivas en las tareas rutinarias.
Para la gente de mar — si está bajo tensión, no lo toques; primero, ponlo en condiciones de seguridad.
Este suceso es un recordatorio de que los cabos con tensión son intrínsecamente peligrosos y pueden volverse letales sin previo aviso. Intervenir antes de retirar la tensión, incluso con acciones sencillas, puede acarrear graves consecuencias. Tomarse un momento para detenerse, reevaluar y garantizar la seguridad de la situación es siempre la opción más segura, incluso bajo la presión percibida de continuar.